Ayer intentábamos dos sacerdotes sacar la pila de un micrófono de la capilla de esta casa para recargarla, ya que se había agotado. Estudiábamos el sistema, si habría algún pequeño botón que la expulsase, alguna pestaña de la que tirar, alguna forma de girarlo,para que saliese. Hasta que después de un rato de pelea se nos ocurrió darle la vuelta y la fuerza de la gravedad hizo el resto, la pila salió sin ningún esfuerzo. A veces nos complicamos la vida cuando la respuesta es lo más sencillo.
? Tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará? Esto, que se r,efímero al ayuno, la oración y la limosna se refiere también a toda nuestra vida. Ayer veíamos la necesidad de amar y rezar por los enemigos, algo que parece muy difícil. Pero, en ocasiones, nos parece difícil porque queremos demostrar a los demás que de verdad les hemos perdonado, y hasta queremos que nos vean como amigos?, y nos parece que fingimos. Ante Dios no hay que fingir, pídele la gracia y dile que perdonas de corazón a aquel je te ha hecho daño. No hace falta que te vayas de cervezas con él, ni que os deis un abrazo en la plaza pública, simplemente díselo al Señor de corazón, pídele la gracia para vivirlo y adelante. Quien quiera seguir pensando que sois enemigos es su problema.
Perdonar es más fácil de lo que parece, simplemente pide los mismos sentimientos que Cristo Jesús y Dios hará el resto. Lo que nos ocurre es que muchas veces nosotros no somos sencillos. Queremos que todos conozcan nuestro corazón y eso es prerrogativa única de Dios.
La Virgen María es la mujer sencilla: Si Dios lo ama yo también puedo amarlo, aunque esté crucificando a mi Hijo.
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